Las algas marinas se utilizan más en la cocina japonesa y china, pero ¿por qué no disfrutarlas también nosotros?
Las algas marinas deberíamos incluirlas en nuestra dieta especialmente por su contenido en minerales y vitaminas, que las sitúa entre los alimentos más nutritivos que existen.
Lo más destacable es su alto contenido en yodo, que es importante para nuestro metabolismo y el correcto funcionamiento de la glándula tiroides. Sin embargo, la lista de sustancias importantes no termina ni mucho menos ahí, las algas también son fuente de fibra, magnesio, vitamina B, zinc, clorofila, calcio, sodio y muchas otras.
¡Las algas marinas deberíamos consumirlas regularmente, pero en pequeñas cantidades!
Gracias al contenido de estas sustancias, las algas actúan como antiinflamatorio, apoyan la prevención contra el cáncer, tienen efectos antibacterianos y actúan contra virus y hongos. Además, también actúan sobre las alergias, el asma, la artritis, la artrosis y son excelentes antioxidantes.
Algunos tipos de algas marinas
- Agar
Se utiliza como agente gelificante en pudines, gelatinas y similares. Por sus efectos beneficiosos sobre nuestro organismo, es más recomendable usarlo en lugar de la gelatina convencional.
El Agar se puede comprar en forma de polvo, barritas, tiras o copos. Es una sustancia completamente natural sin contenido excesivo de calorías.
El Agar contiene una gran cantidad de yodo, calcio y hierro, además contiene por ejemplo también magnesio y fibra. Ayuda en el estreñimiento, favorece la función del hígado y los pulmones, reduce el peso, ayuda a disminuir el colesterol en sangre y tiene efectos antiinflamatorios.
- Arame
Estas algas tienen un color marrón, que con el secado se transforma en negro. El manitol, que está contenido en esta planta, es el causante de su sabor dulzón.
El manitol es un carbohidrato que también pueden consumir los diabéticos.
El Arame contiene principalmente también yodo, calcio y hierro. El consumo regular de esta alga te ayudará con las enfermedades vasculares y cardíacas, ya que es capaz de reducir el colesterol y la tensión arterial.
Los japoneses utilizan habitualmente el Arame para tratar problemas ginecológicos y para reducir la tensión arterial.
Si quieres probar las algas marinas en la cocina, es recomendable usar precisamente el Arame, porque no huele a pescado y no tiene un sabor intenso. Como favorece la digestión, combina bien por ejemplo con legumbres o cereales. Podemos añadirlo a la sopa (sin embargo, no lo hiervas más de 10 minutos), o a las ensaladas, a las que aportará un sabor interesante.
Si quieres usar esta planta como condimento, sécala en el horno.
- Dulse
Otro "milagro" son las algas marinas llamadas Dulse, que tienen hojas finas en forma de abanico. Contienen sustancias como magnesio, fósforo, yodo, hierro, manganeso y calcio. Son excelentes, por ejemplo, para fortalecer los vasos sanguíneos.
Gracias a su suavidad, puedes consumirla directamente; sin embargo, si te molesta su sabor salado, úsala en ensaladas como sustituto de la sal.
También se vende en forma de copos, con los que puedes enriquecer el sabor de sopas, mezclas de verduras o carne, patés o salsas.
- Kombu (Kelp)
En China, gracias a su alto contenido en yodo, se ha utilizado durante siglos como medicamento para problemas de tiroides. Ayuda a limpiar los intestinos y desintoxica el organismo de residuos, gracias al contenido de ácido algínico, que es indigerible.
Kombu también ayuda en el pensamiento, aporta vitalidad y reduce la presión arterial.
El uso de esta planta en la cocina es bastante amplio; seca, podemos añadirla, por ejemplo, a ensaladas, sopas o para condimentar salsas y carne. Cocida, es recomendable consumirla cuando esté completamente blanda, lo que lleva algo más de tiempo que otras algas (aproximadamente 1 hora).
- Nori
Es el alga marina más conocida, que se encuentra entre las fuentes más ricas en proteínas. En cuanto a vitaminas, en Nori encontramos, por ejemplo, vitaminas A, B y C. Favorece la actividad cerebral y la digestión, ayuda a reducir el colesterol y a curar heridas.
Una lámina de Nori también puede usarse en lugar de una tirita sobre una herida sangrante; caliéntala sobre el fuego, humedécela y déjala aplicada hasta que se caiga por sí sola.
Aquí esta alga se puede comprar en forma de copos, que solo hay que añadir al plato cocinado. En Asia, primero se tuesta sobre la llama, momento en el que podemos observar cómo cambia su color. Y luego se sirve más frecuentemente con platos que se preparan en aceite. Si quieres facilitarte el trabajo, existe el sushi-nori ya tostado, que puedes usar directamente, por ejemplo, para rollos de sushi.
- Hijiki
En Japón es un ingrediente tradicional en sopas o salsas y, en general, es una de las algas marinas más populares.
Hijiki cocida puede usarse en mezclas de verduras, sopas, patés o con carne.
Es una excelente fuente de hierro y calcio, además contiene yodo, magnesio, sodio, fibra, zinc, proteínas y vitaminas igualmente importantes.
- Wakame
Es muy similar al alga marina Kombu, tiene un aroma suave, por lo que es un ingrediente muy adecuado para sopas de verduras y ensaladas. Contiene una cantidad considerable de proteínas, calcio, yodo, fibra, magnesio, hierro, vitamina B y zinc.
También podemos utilizarla en salsas, patés, cereales o legumbres.
Esta alga nos ayuda a fortalecer la columna vertebral, el hígado y la vesícula biliar, además regula la presión arterial y purifica la sangre. Gracias a sus efectos fortalecedores, es tradicionalmente administrada en Japón, durante generaciones, a las mujeres después del parto para una recuperación más rápida.
¿Has probado alguna receta con algas marinas? Compártela con nosotros en los comentarios.
Si te ha gustado el artículo, compártelo con tus amigos en Facebook :)